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Año IV • Número 27 • Enero de 2009
Playa
 
Un gigante de arena en Aquitania
Juan Antonio Narro Prieto
 
Su nombre es Pyla y se trata de la mayor duna de Europa. Efectivamente, esta gran barrera arenosa, costera con el océano Atlántico y cercana a la preciosa y coqueta bahía de Arcachon (un pequeño mar interior famoso, entre otras cosas, por sus ostras), queda casi estupefacto al viajero que se acerca a verla. Uno se siente pequeño ante esta inmensidad arenosa que, aunque parezca imposible de creer, se mueve y crece año tras año.




Búnkers alemanes cercanos a la duna.

Pyla o Pilat, va poco a poco ganado terreno a los cercanos bosques de coníferas, no resultando extraño ver algunos árboles que van siendo literalmente tragados por este gigante.

Sus dimensiones son descomunales. Baste con decir que tiene casi 3 kilómetros de longitud y supera los cien de metros de altura para hacernos una idea de la maravilla que la naturaleza nos depara en esta zona costera francesa. Desde el punto de vista de su nacimiento, en términos geológicos, no se puede decir que sea muy vieja pues, según los estudios realizados, se considera que data del siglo XVIII.




Vistas de la extensión de la playa.

Todo este paraje, como es natural, se encuentra protegida por el gobierno francés. Sin embargo, esto no es obstáculo para que se pueda ascender andando hasta la cima. No hace falta mencionar que la subida resulta algo cansada pero las vistas que se obtienen en su cresta merecen, sin duda alguna, el esfuerzo invertido.

Desde este privilegiado promontorio tenemos bajo nuestros pies, por un lado, las azules aguas del océano y, por otro, el verde de los interminables bosques que se pierden en el horizonte. Tres colores (el azul del océano, el banco de la duna y el verde de los pinares) que sirven para pintar uno de los más bonitos lienzos que tiene la naturaleza en Francia.




Típica y coqueta casa de Arcachon.

Como curiosidad, se pueden apreciar cerca de esta muralla arenosa los restos de antiguos búnkers alemanes construidos durante la segunda guerra mundial como defensa ante una futura invasión por mar de las tropas aliadas. Por cierto, nos encontramos muy cerca de la localidad de Arcachón. Nada mejor que pernoctar en esta turística ciudad, conocer sus típicas casas y degustar las mencionadas ostras de este pequeño mar interior que conforma una bahía única.

Estamos en Aquitania, una de las regiones más variadas de nuestro país vecino. Ciudades de descanso como Biarritz, las infinitas las playas de Las Landas, los grandes bosques de coníferas, el increíble faro de Cordouan, la preciosa capital de Burdeos, el Armagnac (un licor de fama mundial) o las inmensas extensiones de viñedos son algunos de los tesoros que nos depara esta región fronteriza con España.




En Aquitania, los pinos van a parar al océano.



 
Publicado el 1 de agosto de 2008 a las 00:00 horas. | Imprimir
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