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Año III • Número 25 • Noviembre de 2008
Deportivo
 
Los clásicos de la vela en Barcelona
Teresa Berengueras y Rafa Esteve-Casanova
 
La temporada de vela de alta competición se cerró en Barcelona el pasado mes de Julio reuniendo para ello entre los días 16 y 19 a la élite de la vela Clásica y de Época en la regata “BARCELONA VELA CLÀSSICA-TROFEU PUIG”. Por los campos de regatas del Real Club Náutico de Barcelona pasó una de las representaciones más espectaculares de la flota internacional en esta modalidad. La prueba barcelonesa une así su nombre a los de las otras regatas tradicionales en el mundo de los veleros clásicos y de época como son la “Copa del Rey de Barcos de Época y Clásicos- Trofeo Parenai” que desde hace cinco años se celebra en los campos de regatas del Club Náutico de Mahón y el “Trofeo Almirante Conde de Barcelona” que tiene como escenario las aguas de Palma de Mallorca.




Campo de regatas con la playa al fondo.

No podemos hablar de la vela como un deporte de masas a pesar de que la celebración el pasado año de la America’s Cup en aguas de Valencia parece haberle acercado un poco al gran público. La presencia de los veleros en el mar depara generalmente un bello espectáculo generado por estos bajeles que nos retrotraen al más puro espíritu de la navegación, pero la lejanía, no olvidemos que incluso en la regata costera la nao más cercana a tierra puede llegar a alejarse hasta cinco millas de la costa, junto con el general desconocimiento por parte de la mayoría de los espectadores del reglamento que rige las regatas son un serio handicap que suele hacer que la mayoría de los mortales vean el deporte de la vela como un simple y bello espectáculo estético donde el agua golpeando los cascos de los barcos dibuja estallidos de espuma mientras los vientos van insuflando su fuerza en las velas.

LOS BARCOS Y SUS CARACTERÍSTICAS

Dado que en este reportaje queremos acercar a los lectores, en la medida de lo posible, al mundo de los veleros más clásicos vamos a darles las definiciones que para clasificarles a efectos de las competiciones se han establecido y que así la próxima vez que vean un velero puedan establecer a que categoría pertenece.




Un viraje

En primer lugar tenemos los BARCOS DE ÉPOCA que son los construidos en madera o metal botados antes del 31 de Diciembre de 1949 y de acuerdo con los proyectos y planos originales. A su vez estas embarcaciones se subdividen en tres apartados atendiendo a su velamen. ÉPOCA A, son aquellos barcos de época con la vela denominada “cangreja” la cual es de forma trapezoidal. ÉPOCA B, barcos de época que utilizan para navegar la vela “marconi” cuya forma es triangular y que van aparejados, igual que los anteriores, con dos mástiles. ÉPOCA C, en este apartado tenemos barcos de un solo mástil y equipados con vela triangular, es decir con la vela “marconi”,

Otros veleros a los que vimos regatear en esta competición fueron los clasificados dentro del apartado denominado BARCOS CLÁSICOS que son aquellos construidos en madera o metal conforme a los planos originales y botados antes del 31 de Diciembre de 1975, con la salvedad de que no son admitidos los barcos construidos en serie. En función de las velas y los aparejos que utilicen se dividen a su vez en dos clases: CLÁSICOS A que son aquellos que tienen dos mástiles, como por ejemplo las goletas, y CLÁSICOS B, clasificados así aquellos que montan un solo mástil en su aparejo junto con uno o dos foques, como por ejemplo las embarcaciones tipo Cutter.


Y la tercera clasificación de los veleros participantes en esta regata es la llamada BARCOS SPIRIT OF TRADITION que agrupa a aquellos barcos de época o clásicos que por las alteraciones sufridas en su aspecto original no pueden ser clasificados por el Reglamento en la categoría que les correspondería. También se clasifican bajo este epígrafe aquellos que han sido construidos a partir de 1970 empleando técnicas y materiales modernos pero con un aspecto y un estilo fiel a un plano tradicional de época o clásico.

Naturalmente en este tipo de regatas el reglamento es muy estricto con la clase de material utilizado. Estos buques son un prodigio de tradición, sus metales brillan constantemente y su maderamen ha sido lijado una y mil veces para dejarlo terso y brillante. Aquí quedan fuera de uso los materiales modernos fruto de laboratorio y frecuentemente utilizados en los modernos barcos de competición. Incluso del material del que están hechas las velas se ocupa el reglamento que permite las de Algodón, Dacrón, Pentex, Nylon y Dacrón Laminado, son penalizadas las embarcaciones que utilicen Norlam, Spectra, Dynema, Mylar Scrim, Génesis, Véctran y Twarón y queda totalmente prohibida la utilización de velas construidas con Kevlar, Carbono y 3D.

LOS PARTICIPANTES

En esta primera regata “Barcelona Vela Clàssica-Trofeu Puig” que ha supuesto la vuelta al patrocinio de la vela de la conocida marca de perfumes, que durante 25 años esponsorizó la Copa del Rey de Vela celebrada en aguas de Palma de Mallorca, se dieron cita veintisiete embarcaciones provenientes de diversos países y clubes náuticos. Era un verdadero placer pasear por el pantalán del Real Club Náutico de Barcelona admirando aquel amplio catálogo de veleros algunos de los cuales fueron botados a finales del siglo XIX. Las viejas aventuras escritas por Salgari sobre Sandokán y los piratas malayos podían haber ocurrido, caso de ser ciertas, entre las velas y la teca de alguno de éstos antiguos navíos.




El Islander, trabajando en equipo.

Y es que entre las velas de todos ellos hay encerradas infinidad de historias. Como la del “The Blue Peter”, un barco de 1930 que con sus 19’65 metros de eslora era uno de los más largos de la regata. Está construido totalmente en madera de teca de Siam curada durante sesenta años en el astillero y fue hecho especialmente para competir teniendo en su haber el triunfo en 52 grandes regatas.

Otro barco con historia novelesca es el “Islander” también en teca de Birmania y construido en 1937 para Tom Blackwell un viejo lobo de mar inglés de carácter solitario y mal genio que dio con él tres vueltas al mundo navegando en solitario. En una de estas largas travesías una enfermedad le obligó a atracar en el puerto de Durban donde para poder pagar la operación a la que fue sometido y la asistencia médica tuvo que vender el velero que no quería dejar en herencia a sus familiares. Pasados los años, en 1981, Luís Garí lo encontró polvoriento y abandonado en los astilleros Carabela del Poble Nou de Barcelona. Lo acondicionó y ocho años más tarde lo vendió a R. Albiñana su actual armador y patrón.

Uno de los veleros con más años entre su maderamen es el “Ilex” botado en 1899 y que durante veinticinco años navegó bajo el pabellón del Royal Engineer Yacht Club quién lo vendió a Mr. Patterson el cual durante años lo utilizó como oficina desde Gibraltar para ofrecer pólizas de seguro a los oficiales británicos allí destinados. En 1971 lo adquirió John Peter Moore, secretario particular de Salvador Dalí, quién cambió su estado original. En 1989 el velero fue descubierto varado en tierra en Ampuriabrava abandonado y alejado de todo tipo de cuidados. Dos años después lo adquirió Germán Ruiz, su actual armador y patrón, quién lo reconstruyó volviéndolo a su estado original y ganando con él la I edición de la Copa del Rey en Barcos de Época en el año 2003.

La historia del “Gipsy”, un velero de dos mástiles construido en 1905, también tiene mucho de original e incluso de aventurera. Es el único barco civil que se construyó en los astilleros Echevarrieta y Larinaga de Cádiz, los mismos que justo antes del “Gipsy” habían construido el “Juan Sebastián El Cano”, velero que todavía hoy utiliza la Armada española como buque-escuela. Una vez construido fue trasladado a Bilbao y no se sabe cómo durante la Guerra Civil española apareció en el Mediterráneo realizando funciones de barco-espía al servicio del ejército de Franco entre los cabos de Creus (Girona) y La Nao (Alacant). Todavía hoy es posible ver en sus palos las marcas de los proyectiles fruto de los tiroteos que sufrió en aquella época. Fue adquirido en 1951 por la familia Rubio Vilar quienes entre el 2002 y el 2006 lo reconstruyeron devolviéndole al mismo estado e imagen que tenía en sus orígenes.

Y así podríamos estar escribiendo del resto de veleros participantes en la regata ya que todos esconden entre sus aparejos alguna que otra historia digna de ser contada. Entre el algodón de sus velas y los bronces y la teca de sus camarotes se han ido creando a través de los años historias de amor, amistad, y camaradería a lo ancho y largo de todos los mares de la tierra.

LOS GANADORES

El tiempo acompañó a los regatistas aunque en la primera jornada, el jueves, 17, tuvieron que aplazar el inicio de la misma durante dos horas así como trasladar el campo de regatas una milla mar adentro todo ello en busca de que el viento fuera propicio e inflara las velas, finalmente con un viento de sureste 7 nudos se pudo iniciar la navegación en un triángulo de boyas de 6 millas. El sol lució todos los días y en las dos jornadas restantes el viento sopló con la velocidad adecuada para propiciar espectaculares y agresivos desafíos entre los participantes. Tanto en la segunda como en la última regata los veleros bordearon la costa de Barcelona dando con ello un bello espectáculo a todos aquellos que seguíamos la regata desde los barcos auxiliares y a quienes estaban en la playa. Los organizadores de la regata han querido que el público de Barcelona pudiera disfrutar de la visión de éstos históricos veleros, para ello cada mediodía y antes de iniciar la regata los barcos participantes desfilaban desde el pantalán del Real Club Náutico hasta la bocana que les llevaba a mar abierto, es difícil encontrar en otras ocasiones reunidos tantos bellos veleros por lo que este desfile llamó poderosamente la atención del numeroso público que cruzaba la pasarela de Rambla del Mar.




El Marigan en plena regata.

Hubo dos embarcaciones que desde el primer día marcaron su territorio no dejando opción al resto de contendientes en su categoría, fueron los veleros “Amorita” en la división Época con vela Marconi y el “Moya” en la división Spirit of tradition, finalmente ambos se alzaron con los trofeos correspondientes a su modalidad. En el resto de divisiones la lucha entre los participantes fue muy reñida, en Clásicos el “Alba”, del armador y patrono Damián Ribas, se alzó con el triunfo a tan sólo un punto de diferencia del “Guía”, también del R.C.N.Barcelona como el “Alba”. En la división Época con vela Cangreja la lucha fue milla a milla y muy dura entre las tripulaciones del “Gipsy” que fue quién consiguió el triunfo y del “Marigan” que se quedó con los mismos puntos pero en segundo puesto aunque su tripulación se llevó el premio especial al barco más fotogénico.

Es tradición que al final del último día de regatas y después de la entrega de premios tenga lugar una fiesta informal y de confraternización entre las tripulaciones y amigos de las mismas. Es el momento de poder hablar, muchas veces “off the record”, con los personajes asistentes, esta vez todos los presentes atendían amablemente a nuestra preguntas y así pudimos enterarnos por boca del propio Damián Ribas, patrono de uno de los veleros ganadores, que su embarcación siempre será parte del legado cultural de su vida, y en este caso la continuidad está garantizada ya que su hija de muy corta edad ya lleva la caña del buque en alguna ocasión. Enric Puig, presidente del R.C.N. Barcelona, mostraba su satisfacción por el éxito de esta primera convocatoria, y está seguro que el próximo año, como mínimo, se duplicará el número de veleros participantes ya que los navegantes de esta edición serán los primeros en publicitar el buen ambiente que ha reinado entre todos ellos durante estos días.

La competición había terminado y la fiesta estaba servida, entre copas de cava y gin tonics los navegantes hacían planes para un próximo encuentro ya que sus veleros no sólo los utilizan para la competición, durante semanas viven en ellos viajando de puerto en puerto aprovechando la época vacacional que en algunos suele ser bastante larga, no olvidemos que tener uno de estos barcos implica una gran inversión que debe ser amortizada, pero también tiene mucho de romanticismo el ser propietario de un navío que ya es una parte de la historia del mar. Cuando dejamos el pantalán donde estaba celebrándose la fiesta las gaviotas y centenares de curiosos observaban con curiosidad y nosotros con un poco de envidia la partida del “Marigan” hacia Palma de Mallorca donde, seguramente, esperaba a su tripulación alguna otra regata y seguro que alguna tranquila cala de verdes y transparentes aguas en la que poder bañarse a la luz de la luna y lejos del ruido de la ciudad.


 
Publicado el 1 de agosto de 2008 a las 00:00 horas. | Imprimir
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