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| De ministras, igualdad y tonterías |
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| Elena Horrillo García | |   | Hay gente muy tonta en el mundo. Decir esto es algo políticamente incorrecto, claro está, pero no por ello deja de ser cierto. Es cierto también que nuestra opinión es indiscutiblemente subjetiva pero hay ciertos indicios en los que, sin duda, casi todos nos pondríamos de acuerdo a la hora de evaluar la tontería. Estoy segura de que, si nos parásemos a pensar se nos ocurrirían sin mucho esfuerzo varias personas a las que calificaríamos de esta manera.
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En las últimas semanas han ido apareciendo en los medios discursos anacrónicos que más valiese enterrar bajo una contundente capa de polvo. Discursos que no hacen justicia a una sociedad como la nuestra por más que una minoría se empeñe en erigirse adalid de las buenas maneras. Unas maneras, las suyas, roídas por un tiempo en el que la igualdad no era más que una palabra vacía de significado. Desconozco si ellos no se consideran iguales a los demás y, en el caso de que así fuese, ignoro si se consideran superiores o inferiores, porque no es más que eso, no se engañen. Cuando dicen que “no somos iguales” sólo quieren decir que, en esta escena, uno ha de posicionarse por encima del otro porque es el lugar que, según ellos, le corresponde, ahora y siempre.
Es muy posible que nieguen esto, que caigan en el ejercicio infecto de intentar justificarse con excusas carentes de contenido. Quizás digan que es demasiado joven y carece de experiencia, algunos incluso se reirán entre dientes arguyendo que una embarazada ante jóvenes y fuertes militares no da bien ante las cámaras. Qué dirán de nosotros en el mundo. Seguramente corran a minusvalorar sus logros y ridiculicen su trayectoria sea cual sea. Al final, se esforzarán por hacerles creer que ellos nos están en contra de la igualdad, no, sino de la utilización partidista de ese término, que lo que debería ser, simplemente, es que ese puesto lo ocupase el mejor. Como ha sido siempre, claro.
Por eso hay que tener mucho cuidado con ellos. Porque utilizan muy bien las palabras tejiendo una red de la que se retroalimentan y en la que es fácil caer. Porque hay gente muy tonta en el mundo pero desgraciadamente ellos no lo son.
Elena Horrillo García
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| Publicado el 1 de mayo de 2008 a las 00:00 horas. | Imprimir |
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