El otro día repasé (me puse por enésima vez en VHS) la famosa secuencia de Los Hermanos Marx en el Oeste (Go West – 1940), en donde Groucho al mando de un tren semi-descarriado les grita a Harpo y a Chico: ‘traed madera, traed madera, es la guerra’.
Siempre me ha llamado mucho la atención que la gente afirmase con rotundidad que en esa escena se dijese: ‘más madera, más madera, es la guerra’... curioso yo, busqué el DVD para comprobar que en la versión original Groucho sólo repite una y otra vez: ¡¡¡Timber, Timber!!!. En fin, que le vamos a hacer...
Este mes pasado, para quien os escribe, ha sido un mes prolífero en películas visionadas, si bien no de gran calidad cinematográfica, si del tipo emotiva. Me explico / Os explico:
Una de mis trilogías preferidas era (porque ahora ya no son 3, son 4) la de 'Indiana Jones', y he llegado a la repentina conclusión de que si la otra es la de 'Star Wars', será porque Harrison Ford tiene muchísimo que ver en esto. Sí, el señor Ford desprende carisma, ironía y simpatía; sin ninguna duda él es lo mejor de la nueva entrega de las aventuras del arqueólogo más famoso del Mundo, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal: ¡Indy está muy en plena forma a sus sesenta y pico años!.
La historia, tengo que reconocer, no me acabó mucho de enganchar (y es una pena) sobre todo cuando Spielberg se pierde de nuevo con su fijación eterna por los extraterrestres (esta vez no hay nazis en la historia; hay rusos y alienígenos). Desde el primer momento, el Rey Midas de Hollywood dijo que quería contar una historia sin ‘tener en cuenta’ la famosa pantalla azul de fondo a la hora de rodar, y el propio Harrison Ford trabajó muy duro para poder realizar él mismo algunas de las escenas peligrosas; pues ha parecido que tras plasmar fenomenalmente las persecuciones y conseguir que los decorados estén muy logrados, Steven & George sentían al final la necesidad de gastarse todo el presupuesto restante en efectos especiales. Bien por el doctor Jones y su cuadrilla (incluida la bellísima agente Sparko) y mal por Steven ET: cada vez creo más que él sí tiene información privilegiada de esa que el resto de los mortales sólo podemos llegar a imaginar.
Eso sí, la película ha arrasado en taquilla (150 millones de dólares el primer fin de semana en USA y 300 un mes después. En nuestro país 17 en 4 semanas que no está nada mal) y las críticas que se presumían ante una película ‘tan popular’ no han sido tan feroces: imagino, y espero-deseo, que haya 5ª entrega de la saga (George Lucas creo que no nos oye ni nos lee, pero debería estar planteándoselo).
Recordar que el pase de prensa de 'Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal' (su primer visionado) en Cannes no terminó con una gran ovación, pero los que estuvieron allí dicen que se vivieron momentos muy emotivos, como el aplauso espontáneo del público asistente en el primer momento en el que aparece la legendaria silueta del héroe. A mi me pasó lo mismo en el cine; al igual que en su día dijo Johan Cruyff: se me puso la gallina de piel.
Otra de las películas a destacar que he visto en junio es El Orfanato de Juan Antonio Bayona y producida por Guillermo del Toro. Quizá el lugar no fue el idóneo para verla, ya que me la pusieron mientras viajaba en el tren a plena luz del día, pero me pasó eso que a menuda nos pasa cuando prejuzgamos algo de antemano, que al final acaba por gustarnos.
Lo mejor de la cinta es su elaborado guión (ganador del Goya), algo muy contradictorio si añado que si la peli se hubiese llamado 'Los Otros 2' nadie hubiese notado la diferencia.
Belén Rueda está muy bien y los niños, al contrario de lo que históricamente suele pasar en el cine español, no desentonan, ni los vivos ni los muertos...
Resumo para quien no la haya visto (y que olvide la frase de arriba): Laura (Belén Rueda) regresa con su familia al orfanato en el que creció de niña antes de ser adoptada, con la intención de abrir una residencia para niños discapacitados. Su hijo, portador de una extraña enfermedad, desarrolla mucho más su ya de por sí gran imaginación. En día, cuando inauguran la residencia y el viejo orfanato está lleno de los futuros residentes con sus familiares... y hasta aquí puedo seguir escribiendo.
Como fan de las aventuras de Superhéroes, de Edward Norton (por lo buen actor que es) y de Liv Tyler (por lo buena... que es) no me podía perder El Increíble Hulk.
Me gusta mucho eso que están haciendo algunos guionistas en Hollywood de retomar al personaje desde sus orígenes (véase el ejemplo de Batman o Wolverine) y explicarnos el por qué son así: sus súper-poderes, sus miedos, sus virtudes, sus defectos, incluso sus inquietudes...
'Hulk' (un bicho muy conseguido) es para pasar el rato. Nos cuenta como el científico Bruce Banner (Edward Norton) está buscando desesperadamente una cura para la radiación de rayos gamma que desata una furia desenfrenada dentro de sí mismo: Hulk. Ésta es una historia de amor entre la bella y la bestia, y de odio entre la bestia y su suegro!!!.
Banner huye del General Thaddeus Ross (William Hurt), que le persigue incondicionalmente ya que quiere a Hulk como arma de destrucción masiva. "Thunderbolt", el General, es el padre de la Dra. Elizabeth “Betty” Ross (Liv Tyler), la mujer a la que ama Banner. En fin... ya se pueden imaginar: Bruce encuentra cura para esta locura pero el General malo malísimo ha creado a un ser más maligno todavía, "Abominación" (Tim Roth) para destruirle (sólo que se le va de las manos). Entonces Hulk debe elegir entre salvar al Mundo o salvarse él. Muy típico de los americanos!!!.
Destacar los cameos de Stan Lee (por algo es su creador) y de Lou Ferrigno, que era Hulk en la serie de televión de los 80’.
También, confieso, que he visto una de esas comedias románticas Made in USA que le dejan a uno igual, La boda de mi novia: Tom (Patrick Dempsey), un tipo bastante mujeriego, acepta ser la Dama de Honor Principal de su mejor amiga después de darse cuenta de que está enamorada de ella (Michelle Monaghan), ya comprometida con otro. Oportunidad de ver al desaparecido Sydney Pollack como padre de él, de la Dama de Honor.
Quién le iba de decir al guaperas de Patrick Dempsey (Loverboy) que después de tanto años en el ostracismo se iba a convertir en otro Matthew McConaughey de la comedia americana.
Y para acabar, Rebobine por favor (Be King Rewind).
Como usuario habitual del VHS, reconozco que esta película me ha calado hondo (como lo hizo 'La Ciencia de los Sueños'). Muchas veces caemos en la obviedad de ir al cine pensando que nos va a gustar lo que vamos a ver porque allí sale nuestro actor-actriz favorit@ o hemos visto el trailer y hemos flipado o hemos odio al alguien que era un peliculón y luego... yo no había visto ni siquiera imágenes del film y no conozco a nadie que ya la haya ido a ver y pueda opinar, y Jack Black, uno de los protas, me parece una copia barata del Jack Nicholson más disparatado de los 90’ (pelos electrizados incluidos), pero, ay amigo, 'Rebobine por favor' está escrita y dirigida por Michel Gondry, y eso para mi es suficiente.
Jerry (Jack Black) al intentar sabotear la planta eléctrica que, según él, le derrite el cerebro, acaba magnetizado y sin querer consigue borrar todas las cintas del videoclub donde trabaja Mike (Mos Def), su mejor amigo, que está al cargo del negocio del señor Fletcher (Danny Glover), que está de viaje (o eso dice él). Ese mismo día, la mejor amiga del propietario (Mira Farrow) va a alquilar una cinta para sus sobrinos y... entonces Jerry y Mike deciden grabar ellos mismos las películas que se han borrado, a su manera y con sus escasísimos propios medios. Innegable la originalidad del autor!.
En fin, a la gente del barrio les gusta ver este tipo de películas ‘suecadas’ tales como 'Los Cazafantasmas', 'Hora Punta 2', 'El Rey León' o 'Robocop', que nuestros protagonistas graban con ayuda de Alma (Melonie Diaz), una estrella surgida de la nada, y claro, el negocio se convierte en un éxito rotundo pero (siempre hay un pero), entre que el señor Fletcher debe desalojar el viejo edificio donde vive y que de repente una abogada despiadada (Sigourney Weaver) les dice que lo de copiar películas es un delito...
Nuestros héroes deciden hacer una película original con el apoyo de los socios del videoclub sobre la historia de un músico de jazz, que nació en aquel edificio años atrás, y recaudar así el dinero suficiente para salvarle la vida al señor Fletcher.
De nuevo Gondry se luce a la hora de crear sus propios efectos visuales (que no especiales) con cartón y papel, y nos muestra su particular visión de las cosas, su maravillosa manera de expresar sus ideas y transformarlas en historias que combinan la comedia con la ternura. Bravo por el artista.
Publicado el 1 de julio de 2008 a las 00:00 horas. | Imprimir
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