Más de 160 funciones por todo el territorio español y festivales internacionales han tenido que valer para que algún teatro de Barcelona les abriera sus puertas y poder presentar el segundo espectáculo de creación propia. Titzina Teatre son los encargados de esta puesta en escena, una compañía que ya irrumpió en el territorio teatral catalán con su primer espectáculo “Folie a deux. Sueños de psiquiátrico” y que consiguió éxito de la crítica y del público gracias al trabajo característico que algunos ya definen como “estilo titzina”.
Entrañas es un espectáculo que parte de la idea de querer mostrar otra visión sobre uno de los temas más universales y que tanto nos inquietan, como lo es la guerra. Pako Merino y Diego Lorca son los fundadores de esta compañía que tras realizar un trabajo de investigación con documentación bibliográfica y visual y después gracias a recopilaciones de testimonios directos de gente que en algún momento sobrevivieron a un conflicto bélico han podido crear un espectáculo con alma propia.
La historia nos habla de Soledad, una chica de Barcelona que justo después de dar a luz recuerda los últimos nueve meses que le han cambiado la vida. Con el anuncio de su maternidad surge en ella la necesidad de descubrir sus orígenes y saber más de su pasado. Lo único que sabe es que su abuelo desapareció en la batalla del Ebro. Es ahí donde empieza el viaje, tanto físico como emocional, por una historia de guerras, luchas, desapariciones y gente olvidada. En el viaje se solapan sensaciones del presente, del pasado y del futuro, para adentrarnos así en uno de los temas que muchos desconocemos por no haberla vivido tan de cerca: la guerra. Datos históricos, escenificaciones e imágenes se solapan con la expresión corporal de los actores y los mensajes que en el transcurso de la obra van apareciendo. Una buena dirección está detrás de todos ellos, Stefan Metz, y unos intérpretes que consiguen ponerse en el papel de los muchos personajes que aparecen en la obra: Dolça Cos, Diego Lorca y Pako Merino.
Parece mentira como día a día nos habituamos cada vez más a ver las noticias mientras comemos a penas sin inmutarnos, nos hemos convertido en inmunes al dolor ajeno y la memoria histórica de nuestro país parece haber desaparecido. Hemos olvidado que aquí se vivió una guerra, que nuestros abuelos estuvieron en el frente, que tuvieron miedo, que todos estaban en alerta y sentían el peligro cada día. Nadie piensa ahora que una catástrofe así pueda alcanzarnos, pero lo cierto es que en esta sociedad hay muchos mecanismos que ya se han puesto en marcha para que así sea si no lo frenamos a tiempo. Muchas de estas reflexiones no las hacemos, o no somos conscientes, hemos olvidado tantas cosas y a tantas personas que desaparecieron en su lucha... Aún a día de hoy hay gente desaparecida o que desconocen sus orígenes, sin ir más lejos podemos recordar las Abuelas de la Plaza de Mayo de Argentina que luchan por encontrar la identidad de más de 500 jóvenes que fueron apartados de sus madres nada más nacer.
No debemos olvidar, y con este espectáculo Titzina Teatre vuelve a adentrarse en el alma de los espectadores para emocionarnos y hacernos reflexionar. No les hacen falta muchos adornos, con un diseño de luces y una escenografía al servicio de la historia y de la interpretación de los actores, Titzina teatre nos vuelve a demostrar que el teatro sirve para algo más que entretener.
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