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| “Los agresores se apoderan de la vida de sus víctimas” |
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| Jorge Algora, director de cine |
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“El niño de barro” es el primer largometraje para la gran pantalla realizado por el director madrileño Jorge Algora. Estableció su residencia en Galicia hace ya más de dos décadas donde ha desarrollado la mayor parte de su trabajo audiovisual. Socio fundador de la Academia Gallega Audiovisual y de la empresa Adivina Producciones, Algora lleva tras de sí una brillante carrera en la que ha dirigido y realizado documentales sobre Galicia, numerosos anuncios conocidos por todos nosotros entre los que se encuentran “Estrella de Galicia”, “Xacobeo” y “Caixa Galicia” y una película para la televisión “Mintiendo a la vida” que se emitió en las autonómicas TVG, TV3 Cataluña y Canal9 de Valencia.
“El niño de barro” es una historia basada en hechos reales sobre el asesino en serie argentino Cayetano Santos Godina alias “el petiso orejudo”, que comenzó a matar siendo un adolescente a niños indefensos. Está ambientada en 1912 en Argentina, donde se filmó íntegramente, y cuenta en el reparto con actores de la talla de Maribel Verdú, Chete Lera y Daniel Freire. El protagonista es un actor novel de 11 años que da vida a Mateo, el niño de barro.
Un duro y concienzudo trabajo de documentación ha dado como resultado esta película que se estrenará en los cines de toda España el 18 de mayo y que no dejará a nadie indiferente.
Jorge Algora nos concedió la siguiente entrevista donde nos cuenta sus impresiones sobre este rodaje.
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Jorge Algora. Foto: Ricardo R. Abad
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Mónica Viana / MAGAZINE SIGLO XXI
¿Por qué el título de “El niño de barro”?
Básicamente por su fragilidad. Estamos hablando de un niño que asesina a niños y la fragilidad de los niños de alguna manera viene representada por el barro. Pero además hay una historia en la película que es la unión entre el asesino y sus víctimas que también está representada por el que modela el barro. Hay otra cuestión importante, el final de la historia está bastante relacionado con este material.
¿De dónde parte la idea de hacer una historia basada en el asesino Cayetano Santos Godina?
A mí me llega a través de la sinopsis que me envía un guionista argentino. Yo creía que la historia era producto de su imaginación pero cuando me trasladé a Buenos Aires y tuve más contacto con él, me di cuenta de que Cayetano Santos Godina era una de las grandes figuras de la historia del crimen argentino. A partir de ahí empecé a investigar y observé que se trata de un criminal muy especial que merecía apoyar sobre él el giro que toma la película.
¿De qué manera te has documentado para realizar el largometraje?
Mantuve entrevistas con familiares de las víctimas que asesinó Cayetano, hablé con autores de novelas y teatro que han escrito sobre Rodino, como Leonard Contreras y Julio Ordano que describen exhaustivamente al personaje y entré en los archivos policiales argentinos, incluso hice un tour turístico que hay allí de los lugares donde asesinó Rodino. También recopilé datos del archivo de la ciudad de Buenos Aires para la puesta en escena que data del año 1912 ya que la reconstrucción de los ambientes es uno de los puntos fuertes de la película.
¿Durante cuánto tiempo estuviste recopilando esta información?
Empecé a trabajar en la película en el 2003. Iba a Argentina tres o cuatro veces al año para documentarme, conocer gente relacionada con Cayetano, la casa donde le detuvieron… en fin he tenido un trabajo bastante amplio.
¿Has encontrado alguna dificultad en la documentación del film?
El tema de las localizaciones ha sido muy difícil porque los equipos de localizaciones en Argentina están acostumbrados a atender a empresas de publicidad que se trasladan allí. Cuando me di cuenta de esto vi que tenía que hacer un trabajo casi de tipo personal. Me dediqué a sondear tanto Buenos Aires como sus alrededores para encontrar lugares que se ajustasen a ese perfil y encontré una ciudad que se llama San Antonio Areco que de alguna manera se ha quedado paralizada en el tiempo y respondía a la imagen de esa época en Buenos Aires. Allí rodé durante un mes y otro mes lo dediqué para filmar en la capital de Buenos Aires.
¿Has tomado como referencia alguna película del género de terror o thriller psicológico?
A mi no me gusta copiar. De la única película que he bebido algo es de “El vampiro de Dusseldorf” de Fritz Lang, una película de los años 30 que también habla de un asesino de niños. Además me interesó mucho el tratamiento del expresionismo en el cine alemán.
La historia de Cayetano Santos se muestra a través de los sueños de un niño. ¿Por qué decidiste hacerlo de esta manera y no contando la vida de Santos directamente?
La película tiene varios mensajes pero uno de los que más me interesa es que los agresores se apoderan de la vida de sus víctimas. Esto es lo que quería reflejar, no simplemente una serie de asesinatos sin más. Alguien que ha sufrido un ataque va a quedar traumatizado el resto de su vida y a parte de otras cosas la película cuenta eso.
¿Qué te motivó a realizar una película de tema tan crudo?
Me preocupa el tema de los agresores, de las víctimas y el sentimiento de impotencia con las injusticias que te encuentras en la vida. Eso me ha movido en “El niño de Barro”, el retratar ese sentimiento de impotencia y no saber que hacer. En la película muestro y traslado al espectador la maldad a la que puede llegar el ser humano. También creo que mi experiencia vital ha hecho que entienda mejor el sufrimiento que el lado divertido de la vida.
La película trata de los duros asesinatos cometidos por un enfermo mental a infantes a través de los sueños de un niño. ¿Es difícil hacer entender a unos niños su papel?
A los niños hay que plantearles estas cuestiones desde el juego y a partir de ahí vas llegando a las situaciones de los personajes. Lo que tienen es que sentir que lo que hacen no representa el mal. Se ha tomado todo tipo de precauciones para el bienestar de los niños. Todos los niños han contado con asistencia psicológica durante el rodaje de profesionales de su entorno para que no representase para ellos ningún tipo de trauma. De hecho, el actor principal con el que tengo contacto me comentó hace poco que le siguen haciendo chequeos y él está perfectamente. Además he estudiado arte dramático y he estado trabajando en colegios haciendo juego dramático con niños y eso me ha dado seguridad para abordar este tema.
¿Por qué elegiste como protagonista a Juan Ciancio que no tiene experiencia en cine?
Tuve la oportunidad de hacer el largometraje con niños que han rodado tres o cinco películas pero ninguno daba el nivel de autenticidad para el personaje. Juan tiene un talento especial y mucha voluntariedad para un niño de 11 años.
¿Qué nos puedes comentar sobre el reparto?
El nivel interpretativo de la película es muy homogéneo y muy potente. Vemos a una Maribel Verdú que encaja un punto de tragedia como pocas veces la hemos visto y Chete Lera hace uno de los personajes más construidos. Desde los actores principales hasta los secundarios están muy entregados y consiguen dar ese nivel de credibilidad a la historia y esa dosis de sorpresa. Cuando el espectador cree que la trama va de una forma la película se retuerce y le lanza hasta el más oscuro de los infiernos
Todo el equipo de producción es gallego ¿ha sido para promocionar el cine de esta comunidad?
No. El equipo de producción es gallego porque para abordar una historia argentina en ese país necesitaba un equipo humano de máxima confianza, ellos son mi entorno habitual de trabajo desde hace 20 años.
En una sociedad tan sensibilizada con el abuso a menores y los malos tratos ¿no tienes miedo a las críticas?
Yo creo que es el momento de plantear un tema que está ahí. Cuando treinta millones de niños en el mundo son vendidos y comprados para explotación sexual me parece absurdo que el cine no aborde esos temas. La sociedad tiene que depurar esos miedos para afrontarlos. La película es bastante catártica, cuando sales de verla tienes un sentimiento de pelearte por un mundo más justo y de procurar que a los niños se les trate convenientemente. Primero pretendo que la gente pase un rato de cine y luego tenga una dosis de concienciación o que quede posicionado con respecto a estos temas. Aunque supongo que habrá gente que opine que no es una película fácil. Todas las películas una vez sacada son de los espectadores y cada uno sacará sus propias conclusiones.
¿Vas a dejar a un lado el mundo de la publicidad para centrarse en la dirección cinematográfica?
Aunque mi vocación e interés es dirigir películas también seguiré trabajando con el comercial. De hecho acabo de terminar un video corporativo de Gadisa, la primera cadena de supermercados de Galicia.
¿Qué le falta al sector audiovisual en Galicia?
Básicamente el tiempo, todos los procesos necesitan tiempo para constituirse y aunque llevamos años trabajando aquí, películas con potencia que hayan salido y que de alguna manera defiendan el audiovisual gallego hay pocas. No solo necesita apoyo de los poderes sino también del público de Galicia y un reconocimiento exterior. También es importante que se fortalezcan las productoras y haya más directores cinematográficos.
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Publicado el 1 de mayo de 2007 a las 00:00 horas.
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