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Gusto por la muerte
Pepa Ortiz
Siempre te siguió de cerca
olisqueando el aroma
de esa música chillona
y sangrienta de tu escondite
se apuntó sin que te dieras cuenta
todos los nombres
que te importaban
de tu pupitre
de pequeña estudiante
y cuándo lo creyó oportuno
tomó el cuerpo de tu maestro
hizo que te interpusieras
entre tu padre y tu madre
torpe tú corrías
tropezando tus pecados
que te abocarían
a los amores suicidas
qué muerte ruidosa
era ésa
que te adelantaba relojes
obstinada
iba cavando tu fosa
y tú muriéndote a cada instante
adelantabas los pasos
para tenerla de frente
y por fin
te viste reflejada
en sus ojos de desierto
y diste un salto al vacío
y fue ella
quién te abrió la puerta
a la vida
cuando la traicionaste
cogiéndote
del garrote de una mariposa.
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