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ARCO.SUMA ¿Y SIGUE?
Carlos Nistal
Durante los días previos se hablo más de Arco que nunca. Las razones nada tenían que ver con el arte, sino con la organización y dirección de la feria: Que si la directora no era competente, que si algunos galeristas se negaban a asistir, que si este modelo está acabado...
ARCO.SUMA ¿Y SIGUE?
Una vez más la feria de Arco reunió durante un fin de semana del pasado mes de febrero a buena parte de la cream artística estatal y extranjera. Este año la ciudad invitada fue Los Ángeles.
Durante los días previos se hablo más de Arco que nunca. Las razones nada tenían que ver con el arte, sino con la organización y dirección de la feria: Que si la directora no era competente, que si algunos galeristas se negaban a asistir, que si este modelo está acabado...El caso es que todo parecía indicar que esta vez el arte seria lo de menos. Esta sensación se hizo más grande al escuchar como en la puesta en marcha del espectáculo todos los medios de comunicación hablaban de una especie de escultura-tótem sobre los judíos que había causado malestar en la embajada israelita. Yo me dije, malo, política para empezar después de todos las historias que se venían escuchando.
Los pabellones de IFEMA no daban la impresión de llenazo aunque las ventas de obras , según la organización, han aumentado con respecto a la edición anterior.
Mi visita he de reconocer que fue rápida pero nada hizo que me detuviera. Al contrario que el año pasado cuando posteriormente he revisado el CD dosier entregado a la prensa nada me ha llamado la atención. Pero mi mayor decepción me la lleve al visitar los stands destinados al arte hecho en Los Ángeles. Los magazines nacionales, aprovechando la ocasión, tenían en sus suplementos culturales fantásticos artículos sobre la ciudad del cine. Escritos sobre Hollywood y el glamur, los clichés más obvios sobre playas y chicas de calendario californianas, el cine de David Lynch, la geografía urbana, el hip-hop, la mezcla de culturas...El estado más rico del país más rico y la ciudad más extensa y cinematográfica del globo prometían mucho, quizás demasiado. Y eso hizo coincidir a todo el mundo al calificar de pobre su propuesta.
Como siempre hay excepciones, aunque esta vez menos, voy a describiros lo que yo salvaría:
Una “vieja” conocida para mi es la fotógrafa Marina Abramovic. Sus personajes parecen flotar en espacios vacios que parecen a punto de diluirse. Las mujeres y hombres que retrata esta fotógrafa parece que provienen de otra dimensión o que va a echar a volar en cualquier momento. El contraste entre cielo y tierra también es habitual en su obra. Arriba y abajo. Como El Greco en “El entierro del conde Orgaz”.
Sandy Skoglund muestra una mezcla de técnicas con una clara influencia cinematográfica. Mezclar fotografía y pintura no es una cosa demasiado nueva, pero a la manera que lo hace este artista he de reconocer que no es nada habitual. Ese colorido, esos árboles de colores que rodean a los personajes me recuerdan a dos películas, una “los sueños de Akira Kirosawa”, del propio realizador japonés, otra a la americana “Más allá de los sueños”. Funden también paisaje onírico y personajes reales. Al contrario, personajes extraños, animados o fuera de lugar en paisajes comunes (Un recurso habitual en las películas de David Lynch, pienso, por poner un ejemplo en los hombres con cabeza de perro de “Inland Empire”) es lo que nos presenta Fernando Santos en Noé. Este señor sin cabeza en un cine desde luego que resulta curioso.
El momento artístico que vivimos es tan heterogéneo y cambiante que encontramos en la feria obras que beben continuamente de movimientos pasados. Ninguna tendencia se impone. A juzgar por la obra de Michael Janssen, los relojes dilatados de Dalí parecen tener cabida en esta habitación donde todo parece desvanecerse. La psicodelia de los años setenta tampoco está lejos, confusión, colores chillones, moquetas y polvo astral en el cóctel que es “cristoph-kit”.
El reflejo de la nueva sociedad de consumo rusa en la obra de Orel Art, la roja Rusia como marca, como logotipo. Si el realismo socialista levantara la cabeza..Y también la nueva Asia, tan tecnificada, con una juventud tan influida por los videojuegos como la de esta obra de Gana Art. También valen la pena comentar.
Pequeño resumen, no hay más. Hace un año me extendí más en las obras, en el ambiente..Esta edición me ha resultado insulsa, carente de empuje innovador…Y eso que la Los Ángeles era la ciudad invitada. Upff..
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