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Año VI • Número 58 • Septiembre de 2011
CIEN AÑOS DE POESIA
 
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MIGUEL HERNANDEZ


Julia María Carvajal


El próximo mes de Octubre de este año 2010, se cumplen cien años del nacimiento de Miguel Hernández. En Orihuela (Murcia) el 30 de Octubre de 1910 nació un poeta, en Alicante el 28 de Marzo de 1942 murió un hombre, su poesía vivirá para siempre.

Cien años de Poesía
El próximo mes de Octubre de este año 2010, se cumplen cien años del nacimiento de Miguel Hernández. En Orihuela (Murcia) el 30 de Octubre de 1910 nació un poeta, en Alicante el 28 de Marzo de 1942 murió un hombre, su poesía vivirá para siempre.
Serán muchas las conmemoraciones y los homenajes que se le rendirán a Miguel Hernández el próximo otoño, sin embargo yo creo que el mejor momento para recordar y releer a un poeta es en primavera, principalmente en Abril,, como diría Neruda.
La familia de Miguel Hernández se dedicaba a cuidar ganado, por eso sin dejar de ser niño se convirtió en pastor de cabras, esta experiencia se refleja en los versos de su poema “Niño yuntero”:
Carne de yugo ha nacido,
más humillado que bello,
con el cuello perseguido,
por el yugo para el cuello...
Miguel contempla la naturaleza, le inspiran el aroma de las flores de azahar y el canto de los ruiseñores, en cuanto aprende a leer y a escribir se vuelca en los libros y escribe poesía. Cursa los estudios primarios con los jesuitas, quienes deciden darle una beca para que pueda continuar estudiando, pero su padre se niega, por tanto se ve obligado a procurarse su educación y formación con los libros, de forma autodidacta. Su ansia por saber le lleva a visitar asiduamente la biblioteca del pueblo, lee incansablemente, le atrae la poesía del sigo de oro, Calderón , Garcilaso, y sobre todo Góngora, son sus maestros. A pesar de la dureza y miseria que le rodean ama profundamente su tierra,
“Si queréis el goce de visión tan grata,
que la mente a creerlo terca se resista,
si queréis en una blonda catarata,
de color y luces anegar la vista,
si queréis en ámbitos tan maravillosos,
como en los que en sueños la alta mente yerra,
revolar en estos versos milagrosos,
contemplad mi pueblo, contemplad mi tierra. “
Con otros jóvenes que comparten sus inquietudes, crea un grupo literario en la panadería de los hermanos Fenoll, entre ellos se encuentra José Marín Gutiérrez, futuro abogado que firma como escritor con el seudónimo de Ramón Sijé, este le ayuda aconsejándole lecturas y prestándole libros, en 1933 prologa el primer libro que publica Miguel Hernández, “Perito en lunas”, esta obra es una recopilación de cuarenta y dos poemas escritos en octava real, de estilo neogongorino, y supone un acto de superación admirable, de un joven que se esfuerza por salir del mundo rural y de la incultura a los que estaba destinado.
Dos años más tarde, en 1935 fallece Ramón Sijé , Miguel Hernández le escribe unos versos que emocionan al excelso poeta Juan Ramón Jiménez, la bellísima “Elegía”:
Dedicatoria
En Orihuela, su pueblo y el mío,
se me ha muerto como el rayo, Ramón Sijé,
con quien tanto quería.
Yo quiero ser llorando el hortelano,
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma tan temprano...
A las aladas almas de las rosas,
del almendro de nata te requiero,
compañero del alma, compañero.
Comienza a publicar sus poemas en el periódico “”El pueblo de Orihuela”. Viaja por primera vez a Madrid, la prensa local se hace eco del curioso caso del cabrero-poeta, pero eso no se traduce en nada positivo, decepcionado retorna a Orihuela. Una vez editada su ópera prima “Perito en Lunas”, recita en el Casino de Orihuela y en Alicante precedido en su actuación de una conferencia de Ramón Sijé sobre la obra. Nuevamente se arriesga a probar fortuna en Madrid, y de la mano de su amigo José Mª Cossio se convierte en redactor de la publicación “Los toros”, también colabora en “La revista de Occidente”. En esta época conoce a la pintora Maruja Mallo, su amor por ella le inspira “El rayo que no cesa”
Un carnívoro cuchillo,
de ala dulce y homicida,
sostiene un vuelo y un brillo,
alrededor de mi vida.
Se relaciona con los poetas Vicente Aleixandre y Pablo Neruda, este último le publica sus poemas en la revista “Caballo verde”, ambos acabaran siendo sus mejores amigos, e intentaran, años más tarde, salvarle la vida. Influido por ellos cultiva el surrealismo, después su poesía se vuelve más social y se va acentuando su compromiso político a favor de los pobres y los desheredados. En esta época comparte su tiempo con Alberti, Cernuda, Delia del Carril, María Zambrano, y apoya a Ramón Sijé intentando vender su revista “El gallo en crisis”, pero no lo consigue.
En 1936 parte del ejercito se subleva contra la República, este hecho da lugar a la guerra civil en España, Miguel Hernández lucha al lado de los republicanos, pasa por varios frentes en Madrid, regresa brevemente a Orihuela para casarse con Josefina Manresa en Marzo de 1937. Participa en el Congreso Internacional de Escritores Antifascistas en Madrid, viaja a la Unión Soviética como representante cultural de la Republica Española. Escribe “El hombre acecha”. En Diciembre de 1937 nace su primer hijo, que muere a los pocos meses, el profundo sentimiento de dolor y vacio lo plasma en “Hijo de la luz y de la sombra” y “Cancionero y Romancero de ausencias”. En 1939 nace su segundo hijo, a quien dedica los hermosos y tristes versos de las “Nanas de la cebolla”
La cebolla es escarcha,
cerrada y pobre,
escarcha de tus días,
y de mis noches
hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda...
De la poesía que sigue escribiendo durante la guerra surge su libro “Viento del pueblo”
Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón,
y me aventan la garganta...
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan,
encima de los fusiles,
y en medio de las batallas.
Su división es destinada a Valencia. En Abril de 1939 acaba la guerra con la victoria de los sublevados contra el gobierno de la Republica. Se publica “El hombre acecha”, pero la censura de la dictadura militar que ha ocupado el poder, ordena destruirlo en su totalidad, se salvan dos ejemplares que ocultan sus compañeros poetas, lo que permite que haya podido reeditarse en 1981. Una vez finalizada la contienda, su amigo José Mª Cossio se ofrece a acogerle en su casa, Miguel quiere volver a Orihuela, pero su pueblo es ahora un lugar muy peligroso para él, por lo que se desplaza a Sevilla, posteriormente llega a Huelva y pasa a Portugal, para ponerse a salvo de las represalias de los vencedores. La policía portuguesa del general Salazar le entrega a la guardia civil española. Es encarcelado en Sevilla, desde allí le trasladan al penal Torrijos de Madrid (hoy Conde Peñalver), Neruda media ante un cardenal y consigue que le liberen. Cuando recupera la libertad regresa a Orihuela con los suyos, allí es delatado y detenido de nuevo, le conducen a Madrid, en esta ocasión a la prisión de Conde Toreno, es juzgado y condenado a muerte en 1940. Interceden por él José Mª Cossio con un grupo de intelectuales y Luis Almarcha, vicario de la diócesis de Orihuela (posteriormente obispo de León), logrando que le conmuten la pena de muerte por treinta años de prisión. El tiempo que vive prisionero lo hace en distintas cárceles, Palencia, Ocaña, y finalmente Alicante, donde comparte celda con el insigne dramaturgo Antonio Buero Vallejo. Su salud se va resintiendo por las inhumanas condiciones a las que someten los vencedores carceleros a los vencidos encarcelados. Enferma de bronquitis, que se agrava con el tifus, y acaba contrayendo tuberculosis. Fallece en la enfermería de la cárcel el 28 de Marzo de 1942, a la edad de treinta y un años. No pudieron cerrarle los ojos, este extraño suceso inspiró un poema a su amigo Vicente Aleixandre.
La aportación de Miguel Hernández a la literatura no solo se desarrolla en torno a la poesía, escribe un auto sacramental, inspirado en Calderon, “Quien te ha visto y quién te ve, sombra de lo que eras”, teatro, con textos tan humanos como “Los hijos de la piedra” o “El labrador del aire”, prosa, como “Escenas”, “Cuentos”, “Misiones pedagógicas”, “Evocando a Ramón Sijé”, “Homenaje a Pablo Neruda”, y durante la guerra, “La guerra vista por un miliciano”, “La ciudad bombardeada”, “Los hijos del hierro”, entre otras muchas, ya encarcelado escribe “El gorrión y el prisionero”. Su creación lirica es un arma de denuncia y de lucha,” empuño el alma cuando canto”, dice de sí mismo.
Actualmente los restos de Miguel Hernández se encuentran junto a los de su esposa e hijo, en el cementerio de Alicante, su tumba es muy visitada. Cantautores como Joan Manuel Serrat y el chileno Víctor Jara, que también fue asesinado por sus ideas políticas, han puesto música a los versos de Miguel Hernández, Serrat le puso la ternura, Jara comparte su epitafio:
“Mañana cuando yo muera, no me vengáis a llorar, nunca estaré bajo tierra, soy viento de libertad”.
Julia María Carvajal
 
Publicado el 26 de marzo de 2010 a las 03:20 horas. | Imprimir
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