“Indy, en su hotel de Perú, baja al bar. Por lo visto las instrucciones en los papeles decían que tenía que encontrarse con alguien allí.
Y vemos como se acerca a él una mujer espectacular, poco a poco... ¡Es Marion que está cañón y que deja a Indy con la boca abierta!. Hasta que ella le pega un puñetazo (que le debía de la última vez).”
Este, señor Lucas & Co, habría sido el reencuentro a lo 'Casablanca' perfecto (y merecidísimo) que todos los fans del arqueólogo cañón habríamos deseado ver. Pero hemos tenido que conformarnos con una descafeinada Marion a la que los años sólo parecen haberle hecho justicia en el apartado físico. ¿Será porque en la imaginería lucasiana las mamis son mas sosainas que las hijas? Recordemos sino, otro ejemplo (galáctico) célebre: La reina Amidala no le llega en carisma (y carácter) a su hija Leia, ni al dobladillo de la túnica "blanco galaxia".
Sin embargo, no lo conseguirán ni aunque nos torturen rompiéndonos los tímpanos con un THX Special Edition. Esta “mamamarion” que nos muestran en 'Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal' no podrá ensombrecer el recuerdo de la mujer inteligente, fuerte, intrépida y decidida; imbatible bebedora en duelos alcohojiles; capaz de enfrentarse ella solita a un grupo de nazis sin perder la compostura o de no dejarse intimidar por las testosteróneas actitudes y miradas de todo un ejercito de buscadores de arcas.
A diferencia de sus otras dos (rubiales) compañeras de saga, Marion era bastante más que un florero lleno de estrógenos, algo muy infrecuente (y agradecido) en Jolibú (¡incluso regentaba un antro cochambroso en Nepal!)
La Ravenwood también tiene “rodaje”. Los viajes por el mundo a los que la arrastró su padre desde que pudo decir “arqueología”, han fortalecido y moldeado su carácter, dándole los recursos y la confianza necesarias como para que ningún obstáculo se interponga demasiado tiempo en su camino.
Marion sólo tiene un talón de Aquiles: Indiana Jones, del que se enamoró siendo poco más que una adolescente y que, a lo largo de su vida, le ha roto (cobardemente) el corazón dos veces. Lo que ella nunca ha sabido... hasta ahora, es que, de todos los tesoros con los que el doctor Jones se ha topado en su emocionante vida, Marion es el único que lamenta haber dejado escapar...
Publicado el 1 de agosto de 2008 a las 00:00 horas.
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