
Profundidades marinas
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A Germán Montaner,
In memoriam.
En tu mirada
el mar más accesible
y verdadero.
Nunca mentías
aunque te desdoblaras
en otras vidas.
Tus imágenes
en el celofán ámbar
aún permanecen.
Las tablas flotan
sobre salas de aplausos
que no enmudecen.
Te vi anoche:
Torremolinos, año
setenta y tres.
Ahora me lleno
con esta misma costa
de sol y sur.
Sus dos orillas
no distinguen bañistas
vivos o muertos.
Con esa voz
de Neptuno rodeas
islas y ríes.
Caligrafía
continua sobre días
que no transcurren.
En esta vida
de ahora en que interpretas
que ya no estás.
Germán Montaner nació en Valencia en 1935. Fue Desiderio en Tabarka, Rogelio bajo las órdenes amables de Berlanga, Crispín y Klaus para Fesser, Atanasio para Jordi Mollà y Gibbs para la versión teatral de Arsénico de su amigo Gonzalo Suárez.
A los que aún nos habita, su voz grave, ahora grabada, nos remite y nos retorna a veladas iluminadas de risas, sobre sus manos de sarmiento junto al paquete de Ducados a juego con sus ojos y con la sabiduría del hombre tranquilo al que sólo alteraban las pasiones que valían la pena.