Ella sabe que he estado esperando este momento desde el día en que nos conocimos y también sabe que podría escribir infinitamente sobre ella. Lo que no sabe es que cuando empecé con este artículo, intenté ser objetiva y entonces me quedé sin palabras, así, que simplemente, decidí no serlo.
Parece que fue ayer que se marchó a São Paulo, por motivos mucho más cercanos a cualquier novela de Corín Tellado que a lo que hoy nos acontece; pero el caso es que se fue y nos quedamos sin Londres, sin cortinas de colores y sin alfombra de pelo. Y nos quedamos las dos, siendo una y una a cada lado del océano; de eso ha pasado ya más de un año y desde entonces han cambiado no pocas cosas precisamente. |