Las olas del Cantábrico llegan con fuerza a la ciudad de San Sebastián. Bravos oleajes que estampan su furia contra los muelles más férreos para regresar a sus orígenes. Así recibe cada día la capital guipuzcoana al mar que ha hecho que sus playas sean visitadas por los más sibaritas viajeros. No en vano, San Sebastián sabe aunar como pocas metrópoli y costa, resultando un placer para los sentidos pasear por sus calles. |