Con la intención de entregarlo a las autoridades, y sin leer una sola línea, se lo guardó en el profundo bolsillo del abrigo. Esa misma tarde su mujer le anunció que estaba embarazada. Y al día siguiente, cuando volvía exultante de su nuevo trabajo en los ventiladores de la muralla, vio a Elena y a Ramoncito que jugaba en el invernadero recién abierto junto a su nuevo bloque colmena. Se acercó sigilosamente para darles un susto. De pronto se detuvo. Elena estaba hablando con un hombre barbudo, que se apoyaba en una bicicleta. Intrigado, decidió acercarse... |